Y de repente descubres cosas que en la vida habías visto. Cosas que aunque hubieran sido siempre así, nunca te habrías fijado en ello. Todo forma parte de una nueva forma de pensar y de ver la vida.
De pequeñas siempre soñamos con el hombre perfecto, ese príncipe azul que nos cuide y nos valore, y vivir un cuento de hadas, no pudiéndonos conformar con ser tan solo felices.
Conforme vamos creciendo vemos que ese príncipe no existe, no lo encontramos. Pero..¿Dónde se han metido todos? Quien sabe, igual ese príncipe que buscamos lo tenemos justo a nuestro lado, pero nos vamos lejos, volviendo con las manos vacías.
Cuando no conseguimos lo que queremos, nos reprimimos, nos echamos para atrás, en vez de avanzar, de levantarnos, mirar lo positivo, pensar que podría haber sido peor. Se nos viene el mundo encima y nos fijamos en la felicidad de los demás, envidiando hasta el punto de empezar a criticar, y así somos...
Nos podríamos tirar horas soñando, imaginando nuestra vida perfecta, sueños que creemos inalcanzables, pero que podríamos conseguirlos si no nos quedáramos quietos esperando a que llegaran las cosas a nosotros.
Así pasa el tiempo, pero un día, aparece alguien especial, esa persona que te da lo poco que necesitas, ese cariño que llevabas buscando desde hace tiempo, pero no te das cuenta que puede que eso solo sea un amor pasajero, poniéndonos una venda en los ojos, superponiéndolo ante todo los demás dejándonos llevar. Y así es, estamos tan enamorados que no nos damos cuenta de que al final no vale la pena dar tanto por esa persona que no ha hecho más que crearnos un mundo de ilusiones.
No hay comentarios:
Publicar un comentario